Primer navegante que circunnavega dicha isla en este tipo de embarcación

Dani Anglada: “El patín a vela no está hecho para la isla Wight”

“Grant Dalton me ha dicho que me he puesto el listón demasiado alto para decidir nuevos retos”

(26-7-2025). Dani Anglada, el primer navegante que ha circunnavegado la isla Wight en patín a vela admite que necesitará días para recuperarse del esfuerzo de las 13 horas y nueve minutos que invirtió en su gesta del pasado jueves, 24 de julio. Sostiene que “el patín a vela no está hecho para navegar por aquellos lares”. Asegura haber vivido en su periplo “situaciones nunca vividas antes”.

“Una de las principales lecciones que he aprendido de esta vuelta a la isla Wight en patín es que la próxima vez antes de comunicar un desafío iré a probar antes su viabilidad”. Así de rotundo se manifiesta ante Abordo Sailing Noticias Dani Anglada cuando todavía no han transcurrido ni veinticuatro horas desde que cruzó la línea de llegada tras haber circunnavegado la citada isla en patín a vela, algo que nadie, y menos un invidente, había realizado anteriormente. Esta entrevista se hizo ayer por la tarde, cuando el patinista descansaba en su apartamento de Cowes, al cual llegó para preparar su travesía y el cual dejará libre el próximo 9 de agosto, una vez concluya la Cowes Week, la regata que homenajea los orígenes de la Copa América.

Dani Anglada dice sentirse “muy contento y satisfecho” de haber cumplido su objetivo, “así como muy agradecido a todo el equipo por haberme ayudado a lograrlo” pero admite que la fatiga provocada por el esfuerzo de su gesta todavía lo tiene “como apelmazado, tanto física como psicológicamente. Sobre todo el brazo y la mano derecha después de tantas horas cazando y amollando la escota”. Recuerda que a su llegada a tierra, tras la singladura

“HA SIDO TREMENDAMENTE DURO”

“Ha sido muy duro, tremendamente duro”. La sentencia le sale de la boca casi como un murmullo. Y, a continuación, añade “si llego a saber lo que me esperaba, igual ni empiezo. Por eso decía al principio que la próxima vez que se me ocurra un desafío probaré antes si es viable o no”.

Pese a haber conseguido cumplir su propósito y haber explicado a todos los medios británicos e internacionales que le han entrevistado las maravillas del patín a vela, tras lo vivido, asegura que “el patín a vela no está hecho para la isla de Wight”.

No volqué ninguna vez pero sí tuve algunos sustos

Ante la expectación suscitada por su sentencia, argumenta que “aquí el mar no es como en el Mediterráneo. La influencia del Canal de la Mancha repercute mucho sobre el oleaje y genera lo que por aquí llaman ‘agua llena’ o ‘agua baja’”. El patinista precisa que el mar es como un “hervidero” y añade que “el oleaje, sobre todo si sopla, está compuesto por olas que te vienen de todas partes. No son olas muy altas. Son más bien olas cortas pero de una grandísima potencia y que, además te van surgiendo por doquier. Te sientes en medio de un caos, pues esas olas, son capaces de darte un bandazo y lanzarte a arribar o dejarte aproado, si vas de ceñida o través, pero si vas con viento de popa o de largo, el bandazo sufrido te puede provocar una trasluchada inesperada”. Dani Anglada reconoce que su condición de invidente agravó esa sensación de caos náutico en su cabeza. “No volqué ninguna vez pero sí tuve algunos sustos. También me caí sobre la cubierta un par de veces al intentar virar”. Luego explica que “mi equipo intentaba avisarme con antelación cuando nos metíamos en una ‘zona hervidero’ pero ellos tampoco iban sobre el patín, sino en su lancha, y, por tanto, no podían ver cómo se me echaban encima aquellos enjambres de olas cortas pero de una fuerza muy poderosa y traicionera”.

MOMENTOS DELICIOSOS

Por supuesto, hubo momentos durante la vuelta a la isla que resultaron “deliciosos” según ha asegurado el patinista. “Tras la salida, el tramo desde Cowes hasta Totland fue una gozada. Había buen viento, el patín corría de lo lindo y se mostraba franco en aquella navegada de través abierto”.

Sin embargo, luego llegaría el paso de las Needles (en el extremo este de la isla) y, por aquella zona, el viento cayó. El tramo desde las Needles hasta la punta de Saint Catherine (en el sur de la isla) fue, según recuerda el patinista “muy lento. Fue una navegación con un viento muy suave pero prácticamente de empopada. Tuvimos que armarnos de mucha paciencia”.

Una vez superada la punta de Saint Catherine y empezar a subir por el lado Este de la isla Wight, Dani Anglada explica que pudo navegar “bastante cómodo, aunque tuve que ir haciendo bordadas ciñendo para ir ganando millas”.

Lo fuerte empezaría a gestarse a partir de Sandown, según recuerda el patinista. A partir de esa localidad, el viento empezó a arreciar progresivamente. “Gané velocidad pero sentía como el mar iba encrespándose progresivamente”.

Mapa de la isla británica, Wight.
Mapa de la isla británica, Wight.

LO NUNCA VISTO

El peor tramo de la circunnavegación a la isla fue en los aledaños de Bembridge, localidad ubicada en el extremo más oeste de la isla y más al norte de Sandown. “Nunca había oído crujir al ‘Lady’ como crujió en aquel tramo”, asegura Anglada. El patinista reconoce que “me sobraba vela por todas partes, y eso que la Ratsey and Lapthorn que llevaba estaba pensada para soportar vientos de hasta 22 nudos. El viento alcanzó una intensidad que en algunos momentos llegó a superar los 25 nudos y, a todo eso, se sumaba el oleaje”. El patinista confiesa que por radio iba insultando a los de su equipo y preguntándoles “dónde me habéis metido? ¡Sois unos cabrones!’.

Por supuesto, yo no pude ver lo que Magnus dijo ver pero, puedo asegurar, que lo sentí, ¡vaya si lo sentí!

Más tarde, Magnus Wheatley, el experto en la Copa América que ha dado más de 40 vueltas a la isla Weight y que, junto con Christian Palau, ha sido el guía de Anglada en esta vuelta, le reconocería que nunca había visto lo que vio en Bembridge. El partinista enfatiza: “por supuesto, yo no pude ver lo que Magnus dijo ver pero, puedo asegurar, que lo sentí, ¡vaya si lo sentí! Fue la vez que he pasado más miedo en el mar”.

A medida que el ‘Lady’ fue acercándose al extremo noreste de la isla, el viento empezó a mostrar indicios de menguar. “Y cuando alcancé Ryde, efectivamente, el viento comenzó a caer y caer. El último tramo del periplo ya lo hice con un viento cada vez más suave que me llevó a cruzar la línea de llegada con apenas una brisa de fuerza 1”.

“SENTÍ LA NECESIDAD DE BESAR AL ‘LADY’”

Tras saber que había concluido la vuelta a la isla Wight, Dani Anglada sintió un deseo irrefrenable de agradecerle a su patín a vela, el ‘Lady’, la consecución de su objetivo. Según evoca, “pocos instantes, después de cruzar la meta, me estiré de cara sobre la cubierta del flotador de estribor y la besé. Fue un momento de una intensa compenetración con mi barco. ¡Lo habíamos conseguido! Le agradecí el esfuerzo y su resistencia pese a los alarmantes crujidos que le oí en el durísimo tramo de Bembrigde”.

FELICITACIÓN DE GRANT DALTON

El CEO de la 37ª Copa América, Grant Dalton, siguió la singladura de Dani Anglada a través de la aplicación que creó la organización Yes we sail. “Tras saber que había alcanzado el objetivo, me escribió para felicitarme”, relata Anglada. Preguntado sobre qué más le dijo el patrón del barco vencedor de la 37ª Copa América, el patinista ha dejado entrever que el neozelandés casi le recriminó haber sido tan excesivo. Y es que Dalton, ante lo que había logrado y dónde lo había conseguido, le escribió “tras ponerte el listón tan arriba en este debut, ¿qué te queda por hacer? Quizás atravesar el Atlántico, quizás hacer la Copa América”…

Ahora lo que toca es trabajar el después

Dani Anglada calla unos instantes, seguramente para saborear el recuerdo de ese mensaje de Grant Dalton, su ‘padrino’ náutico.

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Después de su flamante vuelta a la isla Weight en patin a vela, el navegante invidente reconoce que “hay un antes y un después de esto”. Tras ello sentencia:  “ahora lo que toca es trabajar el después”.

En su después figura retomar el desarrollo e implantación del proyecto de inclusividad global en el puerto de El Masnou, así como continuar luchando por la reincorporación de la vela como deporte en los Juegos Paralímpicos. El objetivo de Anglada es que ello sea una realidad con motivo de los Juegos de 2032 en Brisbane (Australia).

Para ayudar a convencer al Comité Olimpico Internacional y a la World Sailing, reitera su propósito de acudir el año que viene al lago Le Mans, ubicación donde se realiza la regata en aguas interiores más prestigiosa del mundo y donde, asimismo, se encuentra la sede del Comité Olímpico Internacional. 

Reseñas

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